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¡A Muerte!

Por: CP Leticia Elizabeth Quezada Loera Presidente del servicio a socios del IMMPC


Cuando los sentimientos intervienen en los negocios. Casos reales de conflictos familiares.


Llevar la gestión de una empresa familiar no es una tarea fácil. Existen factores que tienen que ver con el entorno en el que se encuentra la empresa, los cuales inhiben su permanencia y consolidación.

Además, existen otras variantes que complican frecuentemente el éxito de estos negocios. Se trata de los conflictos familiares que surgen entre los mismos dueños y familiares de la organización, mismos que muchas veces pasan a ser conflictos entre generaciones.


Estos conflictos pueden ir desde la rivalidad entre padres e hijos hasta la rivalidad entre hermanos, primos y otros miembros de la rama familiar que laboran dentro del negocio. En este sentido, mucho del éxito y permanencia de todo negocio familiar, tiene que ver con el adecuado manejo de conflictos.


Sin embargo, son pocos los negocios que logran sobrellevar este dilema y pasar el mando a las próximas generaciones.


A continuación expondremos algunos casos de empresas que enfrentaron conflictos familiares en donde algunos superaron estos dilemas y otros sólo fracasaron.





Comex, ¿sin mujeres?


El libro "Las empresas familiares, su dirección y continuidad", de Joan Ginebra, nos muestra algunas historias comentadas que muchos de nosotros desconocemos. Una de las que llama la atención es la de Comex.


Anteriormente, dentro de la empresa uno de los conflictos era que se limitaba la participación o intromisión, en aspectos relacionados al negocio, a las mujeres de la familia. Es decir, nunca llegaron a ser socias, salvo la mamá de la familia que heredó acciones del negocio por parte del papá Marcos Achar Lobatón, cuando se fundó.


Los parentescos con cuñados tampoco tenían participación, salvo Marcos Nahmad, que fue socio por posición personal.


En Comex, de acuerdo con Ginebra, era característico que los hermanos varones tomaran decisiones y participaran respecto al negocio, pero las terceras generaciones como los primos, no se incorporaban de lleno a la gestión puesto que argumentaban que no era lo mismo, viniendo de hermanos, y mejor evitaban posibles conflictos que pudieran romper la armonía y harsa la empresa familiar.

No obstante, gracias a la necesidad de incorporar nuevos talentos, Comex cambió muchas de las normas que causaban conflicto en algunos aspectos. Crearon un comité que se encargaría de resolver las cuestiones que ocasionaran un conflicto personal y con el negocio.


Una regla para mantener al accionario en el seno familiar y en el núcleo fundacional, establece el derecho de tanto, para cuando un paquete accionario quiera cambiar de mando, ya sea en vida del socio o después de su muerte.




Ford contra Ford


Una de las muchas peculiaridades de la historia de Ford es la de hijo único, Edsel Ford, quien fue educado expresamente para hacerse cargo del negocio familiar.

Edsel mostró mayor interés que su padre en un nuevo estilo de automóvil y su forma de pensar permitía impulsar diseños más creativos.


Tras convertirse en presidente de la Ford Motor, uno de los obstáculos a los que se enfrentaba era la imposición de su padre en sus opiniones. Sin embargo Edsel logró convencerlo y por el movimiento del mercado logró introducir los nuevos modelos de automóviles.


Como presidente, Edsel Ford se encontró en muchos casos con el tope que suponía el veto de su padre en algunas de las decisiones de mayor calado, aunque logró acometer en la compañía varios cambios de gran magnitud.

Tras la muerte de Edsel, su padre se vio obligado a retomar la presidencia de la compañía. Todas las acciones sin derecho de voto de Edsel fueron legadas en su testamento a la Fundación Ford.


Edsel y Eleanor tuvieron cuatro hijos: Henry Ford II, Benson, Josephine y William Clay. Cada uno de ellos heredó una gran cantidad de acciones de la Ford Motor Company, y los tres hijos varones trabajaron en el negocio familiar.





El fin de Chupa chups

Muchos de nosotros degustamos una de las famosas paletas Chupa Chups, sin saber que detrás de este peculiar producto se encontraba una empresa familiar.


Josep Bernat se convirtió a mediados del Siglo XIX en el primer confitero que elaboró caramelos en España. Su nieto, Enric Bernat, mantuvo la vocación y trabajó en compañías del sector hasta que, en 1957, cuando estaba a cargo del grupo Granja Asturias, surgió la idea de poner un pequeño palo a los caramelos para evitar que los niños se mancharan. Una década más tarde, la compañía Chupa Chups iniciaba su expansión internacional hasta llegar a 150 países y registrar una facturación de 260 millones de euros. Tras años de crecimiento y éxito, el fundador de la empresa fallece y los Bernat toman la gestión de la compañía tiempo después. Pero en años posteriores la empresa italo-holandesa Perfetti Van Melle llega a un acuerdo con los herederos de Enric Bernat para adquirir la mayoría del capital de la empresa.


Después de varias décadas, el pasado mes de enero, la empresa cierra la fábrica en Villamayor, Asturias, y da fin al legado familiar. Lamentablemente, en muchas de las situaciones los herederos no se encuentran con las condiciones necesarias o bien el entorno les impide trascender el negocio familiar.




Adidas ó Pumas entre hermanos

Otro caso de conflictos familiares mundialmente conocido es la de la rivalidad de los hermanos Adolf y Rudolf Dassler, quienes revolucionaron la industria del calzado deportivo con Adidas y Pumas.

Tal fue el grado del conflicto que, hijos, nietos y parientes no sólo heredaron el negocio sino también la rivalidad familiar.


Herzogenaurach es una pequeña ciudad alemana dividida por algo más que el río Aurach. Allí nacieron, en los albores del siglo 20, dos hermanos que revolucionarían la industria del deporte moderno. Nadie podía imaginar que el humilde taller de zapatos montado por Adolf y Rudolf Dassler en las traseras de su casa, en lo que antes fue una antigua lavandería, sería el germen de dos colosos empresariales mundialmente reconocidos: Adidas y Puma.


Ambos comenzaron su historia en 1926, cuando juntos fabricaban zapatillas sin marca en Alemania, hasta que el atleta negro Jesse Owens se impuso en los Juegos Olímpicos de Berlín, calzando un diseño de Adolf Dassler, al mismo tiempo que Rudolf comulgaba con el nazismo.


Las relaciones entre los dos hermanos se quebraron definitivamente durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando el conflicto bélico terminó, los aliados permitieron a Adolf seguir con el negocio familiar, mientras que expulsaron a Rudolf que, en 1948, fundó otra empresa (Puma), lo que animó a Adolf a hacer lo mismo para competir con su hermano y creó Adidas.


Hermanos que comenzaron fabricando zapatos en un taller montado sobre la casa de su madre, en su afán de ser los mejores se lanzaron a una contienda comercial nada familiar.


Para conocer más de este caso consulta el libro “Hermanos de Sangre”, de la periodista holandesa Barbara Smit.





Disputa entre Madre e Hija


Desde hace unos tres años, una de las mujeres más ricas de Europa y accionista mayoritaria de L'Oréal. Liliane Bettencourt, ha estado en conflicto con su hija Françoise, quien es miembro de la junta directiva de

L'Oréal.

Françoise dejó de hablarle a su madre cuando, en diciembre de 2007, presentó una demanda contra el amigo íntimo de la anciana e inició una batalla legal para poner a su madre bajo tutela judicial y proteger la fortuna que esta última heredó de su padre, Eugéne Schueller, quien inventó el tinte capilar que dio origen al gigante cosmético francés.


El desencuentro tiene su origen en los casi mil millones de euros que Liliane Bettencourt ha regalado al fotógrafo y escritor François-Marie Barnier. La dueña de L’Oréal, cuya fortuna -una de las primeras de Francia- ronda los 17 mil millones, se ha negado en reiteradas ocasiones a someterse a exámenes, argumentado que su única hija será la beneficiaria de la mayor parte de la fortuna cuando ella fallezca.


Afortunadamente, en diciembre 2010 madre e hija se reconciliaron y por acuerdo mutuo dieron paso a la reorganización del holding que gestiona la fortuna de Liliane, compañía que ahora será dirigida por el marido de Françoise.




Merckle: el hombre Forbes que terminó en suicidio


No cabe duda que es mejor trabajar para vivir que vivir para trabajar. Muchas de las ocasiones nos enfocamos tanto en el negocio que dejamos de lado lo más valioso, la familia. El caso de Merckle nos hace pensar que fue tanta la necesidad de éxito que por eso la empresa familiar terminó así.


El apellido alemán Merckle, tras cuatro exitosas generaciones de empresarios, finalmente acabó en un conflicto familiar que desembocó en el suicidio del patriarca, agobiado por las deudas, así como en la venta del laboratorio de genéricos Ratiopharm al gigante israelí Teva.


Merckle heredó en 1967 una compañía química, fundada por su abuelo, y la convirtió en la farmacéutica Phoenix Pharmahandel, una de las más importantes del mundo. Merckle también era propietario de Ratiopharm, productora de medicamentos genéricos. Él y su familia se convirtieron en accionistas mayoritarios de HeidelbergCement. También contaba con acciones en empresas productoras de vehículos todo terreno, caña de azúcar, textiles y software.


En el 2006, la revista Forbes lo enlistó en el puesto 36 de los más ricos del mundo, con un capital de 11.5 mil millones de dólares estadounidenses. Pero… el 5 de enero de 2009, Merckle se suicidó, saltando delante de un tren, en Blaubeuren, Baden-Wurtemberg, cerca de su residencia.


A finales del 2008, Merckle había perdido hasta mil millones de euros, al realizar inversiones especulativas en las acciones de Volkswagen. Sus empresas también pasaban por aprietos, y totalizaban deudas estimadas entre 3 y 16 mil millones de euros. Estaba casado y tenía cuatro hijos.


Si quieres conocer más acerca de cómo sobrellevar los conflictos dentro de la empresa familiar, te invitamos a participar en nuestro Seminario de Institucionalización de Empresas Familiares.

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